Andrea Romero, profesora de ajedrez

Empecé a jugar al ajedrez a los 8 años. Era una niña muy tímida, así que el ajedrez me quedaba perfecto: un juego de estrategia que no exigía hablar mucho, pero que igual me permitía conocer gente nueva. Aprendí rápido, empecé a competir y a viajar por Venezuela, y llegué a estar entre las tres mejores juveniles del país.

Por qué el lado emocional del ajedrez es parte de la clase

Pero tenía un patrón que se repetía: iba ganando, me emocionaba, y en ese momento de euforia cometía un error que me costaba la partida. Emocionalmente era devastador. Seguí compitiendo igual, hasta un torneo en el que jugaba por el segundo puesto y perdí esa partida decisiva. Ese golpe, sumado a que ni mis padres ni mi entrenador (excelente enseñando ajedrez, pero sin herramientas para acompañar lo emocional) supieron ayudarme a procesarlo, hizo que dejara el ajedrez por completo. No volví a jugar durante 15 años.

Quiero ser clara sobre qué es esto y qué no. Soy profesora de ajedrez, no terapeuta, y no intento serlo. Lo que hago es prestar atención a que la mente del jugador es parte de la posición: el miedo cambia lo que estás dispuesto a calcular, la frustración cambia lo que ves, y la confianza (o su pérdida) cambia lo que te animas a intentar. Enseñar ajedrez sin reconocer eso deja afuera algo real.

Cómo enseño

Mientras tanto estudié coaching y desarrollo personal. Cuando volví al ajedrez, esta vez como profesora, empecé a reconocer en mis alumnos exactamente lo que yo había vivido: miedo a perder, miedo a decepcionar a sus padres, negarse a jugar aperturas desconocidas, evitar las blancas por miedo a "arriesgarse" o evitar las negras por sentirse en desventaja.

Ahí empecé a sumar a mis clases lo que sabía de desarrollo personal. Y noté algo: cuando un niño aprende a regular sus emociones después de un error en el tablero, esa habilidad se traslada a otras áreas de su vida. La claridad mental no viene solo de calcular mejor: viene de poder pensar con la cabeza fría después de equivocarse.

Hoy, con más de 8 años enseñando ajedrez, combino la técnica (aperturas, medio juego, finales, táctica y estrategia) con esta mirada emocional, que para mí es tan importante como saber mover las piezas.

Trayectoria

  • Excampeona regional juvenil de Venezuela (top 3 nacional)
  • Más de 8 años enseñando ajedrez a niños, adolescentes y adultos
  • Clases en español y en inglés
"Un jugador que entiende lo que pasa en su propia cabeza juega mejor ajedrez que uno que solo memorizó qué hacer con las manos."

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